
El resultado de las reformas llevadas a cabo en el Castillo han dado un resultado espectacular, tanto que resulta sorprendente que una construcción tan hermosa hubiera pasado bastante inadvertida ante los ojos de zamoranos y visitantes.


Tanto el Castillo como sus alrededores con amplio jardines que abarcan todo el reciento amurallado hasta llegar a la catedral, han sufrido una transformación muy positiva, dando como resultado una acertada combinación de tradición y modernidad.

El interior del Castillo ha sido todo un descubrimiento visual, donde han eliminado todo aquello que se construyo posteriormente, rehabilitándolo después, hasta llegar a los “huesos” arquitectónicos originales de gran majestuosidad y belleza.

Recorrer los alrededores interiores de Castillo con unos “jardines” de piedras muy zen decorados con esculturas de Baltasar Lobo, transmiten una sensación de relajación inauditos.


Pasear por encima del muro exterior y visitar las torres, permiten una maravillosa visualización panorámica de toda la ciudad de Zamora y una perspectiva nunca vista de la cúpula de la Catedral y de la Torre de San Miguel, por cierto colapsadas de bellas cigüeñas.


Todo ello hacen del Castillo de Zamora una visita indispensable para Zamorano y visitante, una experiencia visual inolvidable.
